Viajemos a la crucifixión

En un antiguo relato de ciencia ficción se planteaba que en el futuro el viaje en el tiempo sería no sólo posible, sino popular. Los turistas del futuro podrían hacer turismo “en el tiempo”. La familia protagonista, un matrimonio y sus dos hijos (niño, niña) se plantea viajar a la Crucifixión. Mediante estimulación del subconsciente por ordenador aprenden el arameo, el latín y las costumbres y cultura de la época. Mediante rayos UVA, maquillaje, tintes, peluquería y ropajes adquieren el aspecto de los habitantes de Judea del Año Cero. Las instrucciones de la agencia de viaje son claras: deben mimetizarse con las masas y hacer lo que todos hagan. Después de la preparación comienza el viaje y aparecen en el Jerusalén del juicio de Pilatos y del Via Crucis, cumpliendo a pies juntillas las instrucciones. Los niños, con su curiosidad innata e inquieta, enseguida se cansan de la escena principal y empiezan a desviar su atención hacia el interior de los edificios. Descubren que, a pesar de la multitud que jalea en el Juicio y en el Via Crucis de Jesucristo, en las casas hay gente. Avisan a los padres y se dan cuenta de que todos los edificios están llenos de personas atemorizadas en actitud de rezo, súplica y llanto. La conclusión es terrible: mientras que los Palestinos permanecían en sus casas sin comprender nada, presas del pánico y terror, Jesús era crucificado por la masa de turistas temporales, demasiado enfrascados en “lo suyo” y metidos en “sus papeles” como para poder ver la realidad.
Este relato ya hace años que me viene a la mente cuando pienso en La Tomatina. Por supuesto sin viaje temporal y con diferencias entre los buñoleros y los palestinos. En cuanto a los turistas, yo creo que los de La Tomatina son peores. Los buñoleros en vez de quedarse en casa rezando, se quedan plácidamente en la cama, se dedican a “dotorear” y a curiosear el ambiente o a hacer el agosto mediante sablazos a los “guiris” según la posición y la disposición de cada uno.
Con este artículo inauguro el “nuevo curso”. Bienhallados a todos.
Editado 9-9-09. He buscado en internete por si encontraba el autor del relato pero no. Casualmente he llegado a otro relato de turistas temporales en masa a la crucifixión. Aunque de corte diferente, os podéis imaginar cual puede haber sido su fuente de inspiración Se deja leer:
¿Cuál sería el destino preferido para unos hipotéticos turistas en el tiempo?

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Una respuesta to “Viajemos a la crucifixión”

  1. La mare que va, “san retorno ha llegao”, y cargadito por lo que veo.

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