La dictadura del tutú

Se atribuye a un coreógrafo llamado Balanchine el origen de la estética de bailarinas hiperdelgadas. Le dijo a su musa, la bailarina Gelsey Kirkland “quiero verte los huesos”, y esa estética se impuso desde entonces y hasta ahora. Gelsy acabó anoréxica y adicta a cocaina y metaanfetamina. Escribió su biografía “Bailando sobre mi tumba”. Eso pasó hace unos cincuenta años. Si pensamos en el cine, revistas, televisión y moda de la época y la de ahora, no es descabellado pensar que esa estética que surgió en el ballet es la que se ha ido haciendo poco a poco universal en los medios de comunicación y finalmente es el espejo en que se miran millones de mujeres del mundo.
Aquí tenéis el enlace a la noticia en El País con una historia escalofriante:
La dictadura del tutú
Sólo me queda decir, y hablo en nombre de mi género, que a nosotros nos la refanfinfla que una mujer tenga dos o cinco quilos de más.

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